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domingo, 11 de mayo de 2014

Dolor


Dolor.

 Jamás se finge. No es una enfermedad de moda. No está en nuestra mente. Existe y es devastadora.

Una persona afectada de Fibromialgia y Fatiga crónica, no finge ni aun queriendo. No tiene necesidad de perder su valioso tiempo, diciendo que tiene una enfermedad tan devastadora que no tiene. Es incapacitante, que no quiere decir que esté muerta, y os lo aseguro que hay días que se desearía estarlo. Es insoportable el dolor y no solo el dolor, cada persona tiene un efecto antes y otro después. Yo primero siento un dolor agonizante que no se describir, y a posterior un agotamiento que se me va la vida en él. Bajada de tensión, de niveles de azucares, la cabeza parece que te vaya a caer por no tener fuerzas para mantenerla recta; un cuadro difícil y cada uno irrepetible, mucho menos de poder describir con precisión. Repito: La Fibromialgia y la Fatiga Crónica, no se puede fingir. La angustia que siente y el daño que le hace al cuerpo hacen como mínimo desear, como ya he dicho, morir pronto para que pase lo más rápido posible, o por el contrario, ponerte buena, cosa difícil en este momento de la medicina convencional, por el poco tratamiento que existe. Añoro como el respirar, hacer las cosas que antes hacía y que ahora se convierte en un reto. ¡Ojala!, pudiera trabajar como trabajas tú, y bailar como antes bailaba yo. El mínimo esfuerzo, se encarga de pasar sí o sí, factura y eso que dicen que bailar es muy bueno para los dolores de la fibromialgia. Es cierto, pero, hay veces que nos falta el aliento por el agotamiento.

Hoy en día, después de tener a ambas de ocupa en mi cuerpo, me he armado de valor para aceptarlas muy a mi pesar. Pero a todo se hace la persona, a todo le echamos valor y tiramos hacía adelante, sí, intentamos vivir con algo que no hemos pedido, pero que ahí está. Podría ser peor. A mí alrededor tengo personas, amigas, que aunque me consta perfectamente que me quieren, se les olvida de vez en cuando mis limitaciones, animándome a que haga lo posible y me esfuerce y que ponga de mi parte para hacer cosas que no puedo hacer. Cuando no se trata de esfuerzo, ni de querer; sino de no poder. Lo hacen por bien, seguro, me consta. Pero no ayuda. No he dejado a mis amigos de lado, pero sí, he seleccionado, porque no se puede estar siempre dando explicaciones de porque no puedes hacer las mismas cosas que los demás. La incomprensión, es tan dolorosa como la propia enfermedad y se debe tratar con más precisión. Por tanto este capítulo queda abierto a posible continuación.

Podéis comentar lo que cada cual piense, sienta y quiera, siempre con respeto.

A.G.