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jueves, 27 de junio de 2013

Articulo por Ana Giner










Segunda parte.







Aquel hombre seguía con sus
trece. Ahora ya no era mal trato, ahora era mucho peor, era maltrato por
venganza. Venganza por no seguir a su lado, por haberle dicho “basta” en todas
sus narices. Venganza por no seguir sometida al sí cariño, lo que tú digas. Sí.
Venganza de comprobar que a nadie se le puede someter, con chantajes, con
mentiras, con falsas perspectivas y mucho menos a todos estos calificativos
llamarlos amor.


No digo que él no lo tenga
por amor. Qué por supuesto es falso y erróneo. Digo que él se cree que haciendo
todo esto, se llama amar. Lamentablemente la gente que entienda un poco de
psicología comprende que este hombre es un maltratador y no está en sus
cabales. El chantaje emocional es una de las patologías más dañinas que se da dentro
del maltrato.


Intentan apartarte de todos
cuantos te rodean, haciendo alusión a que nadie te quiere y te comprende mejor
que él. Todo el mundo solo se te acerca para reírse o burlarse, o sacar algo a
cambio. Son celosos hasta los extremos, capaces de inventar situaciones jamás
ocurridas con tal de tener sometida a la persona. Aunque en verdad son listos e
inteligentes, ya que encuentran el punto débil, y con él juegan a su antojo.


Pero siempre hay un punto y
final, donde la maltratada reacciona apartándole de tu vida a la mayor brevedad.


Aunque Isabela ha sido
humillada públicamente, ha sido vapuleada y un sinfín de hechos que se da en
esta historia. Pero el maltratador psicológico ignora un hecho muy importante,
y es que, las personas piensan. Y está más que claro y comprobado que la verdad
siempre de todo cuanto ha puesto en entredicho el maltratador sale a la luz.


No importa cuánto tiempo
pase, pero más tarde o temprano se el veredicto se sabrá y el maltratador pague
o se arrepienta con creces tal atrocidad, si no lo está pagando ya.


Articulo por Ana Giner