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jueves, 23 de mayo de 2013

Macho Alfa. Articulo Por Ana Giner








Es una honor saber que este articulo ha sido destacado en el Club Literario.



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Macho Alfa





Hay veces que hacemos coloquios varias mujeres. De esa manera, se evaden
por un tiempo de los problemas que les acapara la mayor parte del día.


“¡Qué suerte tienes!”, le dice una mujer a otra cuando estamos charlando.


Hay unas cuantas mujeres que sabemos que viven en un infierno y a las que
ayudamos, al menos a que se den cuenta de que son personas y mujeres, no sacos
de boxeo, ni el basurero para que se les eche toda la basura encima. Algunas coinciden
en lo mismo: a él no le parece bien esto o lo otro; a él no le gusta que me
relacione con amigas, mucho menos con amigos; a él no le gusta que me
arregle, ni tampoco salimos a comer o cenar para que nadie me mire.


—¿Y cómo te sientes viviendo así? —le pregunto, mirándola a los ojos. Ojos
que están llenos de lágrimas.


—Mal, muy mal —responden algunas de ellas.


Otra dice que es impensable ir ninguna reunión, ni al cine con amigos y
amigas. Eso sería motivo de discusión y enfado para días y días, por decirlo de
forma suave.





Pues yo no entiendo ese comportamiento. Les digo. “¿Qué tiene que ver que
a él no le guste salir o ir contigo, para que tú puedas ir sola o con amigos y
amigas?”


Sí. Sí lo sé, pero quiero que sean ellas las que se den cuenta por ellas
mismas, sin influirles en nada.


Entablan un intercambio de opiniones entre ellas, y me doy cuenta de que
en la mayoría de los casos, son ellas las que han permitido esa situación sin
darse cuenta de ello. Y cuando han querido reaccionar y cambiarla, ya no las
han dejado, ya no pueden, puesto que sus parejas han tomado el mando, el
derecho a decidir y a prohibir.





Esos machos alfa se creen que viven en tiempos de las cavernas y que son
los que mandan en la manada. Si a esos machos les damos, tan sólo una vez, rienda
suelta para que sean ellos quienes decidan por los dos, lo confundirán con que
la mujer no es capaz de valerse por sí misma. Entienden que son ellos los que
tienen que llevar la voz cantante para una coexistencia normal y buen
funcionamiento del hogar. Así lo piensan ellos. No comprenden que está mal ese
trato con un igual. Pero también ese es uno de tantos problemas, que no ven a
su pareja como un igual. No importa de qué familia venga, aunque es más
probable que sea de familia desestructurada; y aunque es uno de los factores de
repetición, no es más importante.


Se dan dichos casos en hacer lo que han visto. Si su padre tenía el mismo
comportamiento con su madre, y esta no decía ni esta boca es mía, acatando tal cual,
el macho alfa mandará, pues ¿por qué no lo va hacer también su esposa? No
concibe que opine, ni se revele ante él. Espera que haga lo mismo que su madre.


Estos malos tratos, nada tienen que ver con si se tiene o no dinero. En la
clase alta como en la media o la baja, hay machos alfa que convierten en un
infierno la convivencia con la familia y en especial, la de la mujer.





Seguro que más tarde o más temprano, algunas de estas mujeres pedirán
ayuda. Lo más seguro es que lo hagan a una amiga, que a alguien de su familia; puesto
que la familia, algunas veces, sin saber la magnitud de la gravedad que está
viviendo, le aconseja que ponga de su parte, como en un intento de que se
solucione el problema, y lo más probable, aconsejándole que aguante un poco más
a ver si cambia su marido.


Es tal el infierno y la poca ayuda o nula que reciben las mujeres con
problemas de malos tratos físicos o psicológicos, que piden ayuda a quien sea
con tal de salir del infierno que, sin saberlo, poco a poco y muy sutilmente, la
somete un hombre que ella creía que la respetaría y cuidaría siempre; y que con
el tiempo, y sin ella darse cuenta, se ha convertido en juez y verdugo de su
vida.





A.G.




©



viernes, 17 de mayo de 2013

Piel







Piel





Busquemos entre los pliegues de nuestra piel


un resquicio de aquel amor que permitimos


a la monotonía que poco a poco lo fuera matando.


Descubramos entre los dos en que parte


de nuestro camino quedó olvidado.


Necesitamos sentirnos,


saber que estamos juntos  y


no importa el tiempo que ha pasado


sino lo que hagamos ahora unidos.


Dibujemos en nuestros cuerpos la palabra amor,


con la ternura de nuestras manos.


Pintemos en nuestros labios la sonrisa perdida


y volvamos a depositar entre los pliegues de nuestra piel,


aquel amor que un día que con tanta pasión nos profesamos.





Ana Giner.


©


Desde mí corazón










Perdoné
errores imperdonables. Intenté sustituir personas insustituibles y arrancar a personas
de mi corazón inolvidable. Me decepcioné de personas que pensé que jamás me
decepcionarían, pero también hice amigos eternos. Sonreí cuando mi corazón
lloraba y lloré oyendo música y viendo fotos de mi niñez. Pensé que me moría de
la tristeza, tuve miedo, miedo de perder a alguien especia y lo perdí.


¡Pero
sobreviví!  ¡Y todavía sigo viva! 


Aprendí
que a veces el que arriesga no pierde absolutamente nada y que perdiendo
también se gana.


A.G.


©


domingo, 12 de mayo de 2013

Perdida de una gran voz












El popular presentador, periodista, locutor, doblador y actor Constantino Romero ha muerto esta madrugada en Barcelona a los 65 años de una enfermedad neurológica apenas cinco meses después de anunciar su jubilación tras 47 años en los medios. Nacido en Albacete en 1947, y tras pasar su primera infancia en Chinchilla, su familia se trasladó a Barcelona, cuando él tenía nueve años. Como actor de doblaje, tiene un más que extenso catálogo de trabajos doblando a actores de primera línea, desde Roger Moore a Clint Eastwood, pasando por Arnold Schwarzenneger o Sean Connery, además de su inolvidable trabajo en La Guerra de las Galaxias, dando voz a Darth Vader; a Mufasa, de El Rey León y al juez Frolo de El Jorobado de Notre Dame. Ganador de una Antena de Oro y dos TP de Oro, inició su carrera profesional como locutor de Radio Barcelona y de Radio Nacional de España. Como actor partició en las películas La verdad oculta (dirigida por Carlo Benpar), Dí que sí (Juan Calvo) yHéroes (Pau Freixas).

El 12 de diciembre de 2012 el presentador dijo adiós a los micrófonos y los platós a través de su cuenta de Twitter. Aquel día reconoció que el de Clint Eastwood en la película Golpe de efecto fue su "último doblaje". "Ahora jubilación. Gracias por el afecto. Han sido 47 años de trabajo. Y toda una vida. Radio, TV, teatro, doblaje. Ha valido la pena. Un abrazo. That's all folks!!", añadió.











Hombre de teatro

Era tal el poder de su voz, de sus trabajos en la radio, en el doblaje, en la televisión, como periodista o como presentador de grandes eventos, que él mismo fagocitó a uno de los actores de teatro más singulares, versátiles y buenos que ha dado el teatro español: Constantino Romero.

Que se lo pregunten si no a Mario Gas, uno de los directores de escena con mejor olfato que hay en nuestro país, que constantemente andaba tras él para que impregnara de esa fuerza especial a criaturas escénicas nacidas de la mano de grandes dramaturgos universales y, más aún, si el territorio por el que quería hacerle transitar era el del teatro musical. Cercano a este género fue su debut escénico en 1984 con el que Gas se consagró como director teatral, La ópera de perra gorda, emblemático título de Bertolt Brecht y Kurt Weill, montaje con el que Romero subió a los más importantes escenarios españoles.

Aunque antes, en los años sesenta, siendo casi adolescente, y también con Mario Gas, participó en montajes no profesionales de textos comoHistoria de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, Llama un inspector, de J.B. Priestley y Deja que los perros ladren, de Sergio Vodanovic

Otros importantes e impactantes trabajos en el ámbito del teatro musical fueron Sweeney Todd, de Stephen Sondheim, autor con el que Mario Gas y él repitieron con A Little Night Music, ya que Romero se encontraba especialmente cómodo con los musicales de este gran compositor.

Romero fue también muy elogiado en su trabajo No Hay Burlas con Calderón, un ejercicio de estilo puesto en pie por Ángel Facio con el Centro Dramático Nacional en el que la acción de las obras de Calderón de la Barca se trasladaban a finales del siglo XIX, época dorada del vodevil.

Junto a montajes como El Roig i el Blau, de Joan Olivé, con dirección de Montserrat Julió y La Botiga dels Horrors, de Howard Ashman y Alan Menken en la que le dirigió Joan Lluis Bozzo, en los inicios de su carrera de actor dramático, Romero participó en el estreno La Ronda, de Arthur Schnitzler, y uno de los primeros grandes éxitos del Centro Dramático de la Generalitat en los años ochenta, de la mano, una vez más de Gas, a quien le gusta mucho recordar una frase que decía el personaje que interpretaba el actor hoy desaparecido: “El pasado no existe, el futuro es incierto, el presente evanescente y el amor, cuando se acaba... se acaba”.

Participó con un papel protagonista en Ascenso y caída de la ciudad de Mahaggony, de Kurt Weill, impactante espectáculo de Mario Gas que inauguró las Naves del Español en Matadero. Otros de sus importantes trabajos con Gas fueron en Orestiada, de Esquilo y A Electra le sienta bien el luto de Eugene O’Neill.

Uno de sus últimos trabajos escénicos fue en Beaumarchais, de Sacha Gitry, bajo las órdenes de José María Flotats, obra en la que se convirtió en Benjamin Franklin y también en Campistron, presidente de la Académie Française.

Asimismo, intervino como narrador en Ai Malvina (Recital de Dame Gweneth Jones), en el Liceo de Barcelona, y en Pedro y el Lobo, de Prokofiev, con dirección de Sergiu Comissiona, en el Teatro Monumental de Madrid.

En 2010 participó en una representación teatral, dirigida por el valenciano José Tomás Chafer, en el pueblo de su primera infancia, Chinchilla de Monte-Aragón, en el papel de castillo de esta localidad, como narrador y eje conductor de toda la representación, en la cual se narraban y representaban los hechos ocurridos en torno al castillo de Chinchilla, como la guerra de independencia española del siglo XIX o la jura de los fueros de la ciudad de Chinchilla por sus majestades los Reyes Católicos en 1488.

En cine trabajó como actor en Olimpicament mort, donde encarnó el papel del detective Pepe Carvalho; Lola, de Bigas Luna; La veritat oculta, de Carlos Balagué, o Héroes, de Paul Freixas.

La actriz Viky Peña, que trabajó con él en varios montajes, recuerda el debut profesional de Romero, con la obra de Brecht/Weill: “Tuvo el gran valor, y lo hizo muy bien, de lanzarse con un papel protagonista, cantando y en catalán, lengua en la que nunca había trabajado”, señala la actriz, quien destaca del actor desaparecido que era un gran amigo de sus amigos: “Constantino fue un gran vividor de la vida, desparramaba cariño, amor, risas y sobre todo inteligencia, porque era profundamente inteligente; le gustaba compartir todo, hacer el camino acompañado, siempre estaba rodeado de gente que le quería y era una persona muy generosa”, comenta su compañera de reparto en trabajos como La Orestiada, Sweeney Todd y A Little Night Music. “Como compañero era muy riguroso y muy serio, porque le preocupaba profundamente hacer todo con toda la intensidad de la que fuera capaz y era muy entrañable, como con esa potencia de voz y ese pedazo de humanidad, en todos los sentidos, yo le sentía temblando como una hoja en algunos momentos, a pesar de su gran seguridad cara afuera, pero era el temblor de la responsabilidad y querer hacer las cosas bien”.

El actor, que falleció a la una de la madrugada de hoy domingo, tendrá una ceremonia civil de despedida mañana lunes a las 13.00 en el Tanatorio de San Gervasi.






jueves, 2 de mayo de 2013







Es necesario  y de vital importancia


echar la vista atrás y jamás olvidar,


a los que nos defendieron y lucharon


por nuestros derechos,


así, como a los que se quedaron sin voz,


de tanto gritar, cuando tú, 


no tenías voz ni voto..





Échale ganas y pulso,


a lo no establecido,


y defiende las injusticias 


que nos agobian y oprimen,


con las únicas armas,


que por derecho tenemos,


la huelga, las movilizaciones


y la palabra.





Arranca de las entrañas ese odio,


arranca del cuerpo el miedo,


solo causa dolor, nos humilla y acobarda,


alza la voz, que se nos oiga,


defiende a grandes y pequeños,


a los pobres y a los sin techo,


a los sin papeles, y a los que los tienen,


a débiles y rebeldes.





Revélate, ante hipotecas asfixiantes,


facturas cargadas y engrosadas,


nóminas ridículas, quien las tenga,


que da apenas para comer,


decretazos injustificados,


la falta de trabajo,


y la injusta justicia,


y reivindica tu condición,


seas, homosexual, heterosexual,


bisexual o travestí.





No engrosemos las arcas del más poderoso,


salgamos a la calle, qué se nos oiga,


no permitamos más explotaciones,


no más chupasangre,


no más peces gordos ricos y


ciudadanos, cada vez más pobres,


basta ya de sinvergüenzas, viviendo


a nuestra costa.





Es necesario y de vital importancia


tener presente y jamás olvidar,


a los que lucharon por nuestros derechos,


así como, a los que se quedaron sin voz,


de tanto gritar, cuando tú,


no tenías, voz ni voto.


©


Ana Giner 


Escritora y poeta.


miércoles, 1 de mayo de 2013

El dolor de los demás









Los dolores jamás se fingir. Una persona afectada de
Fibromialgia y Fatiga crónica, no finge ni aun queriendo. No tiene necesidad de
perder su valioso tiempo, diciendo que tiene una enfermedad tan
devastadora  que no tiene. Es incapacitante, que no quiere decir que estés
muerta, y os lo aseguro que hay días que se desearía estarlo. Es insoportable
el dolor y ya no solo el dolor, cada persona tiene un efecto antes a otro. Yo
primero siento un dolor agonizante que no se describir, y a posterior un
agotamiento que se me va la vida. Los puntos se enumeran en las fotos. La
Fibromialgia y la fatiga crónica no se puede fingir. La angustia que siento y
el daño que le hace a mi mal trecho cuerpo hacen como mínimo desear estar sana
y poder hacer muchas de las cosas que hacía antes y ahora no puedo. Ojala
pudiera trabajar como trabajas tú, y bailar como antes bailaba. Sí hay veces
que veo a las personas hacer cosas que son normales y que para mí, me pasan
factura derrotándome al mínimo esfuerzo. 




Hoy en día, después de tenerlas a ambas viviendo conmigo, tengo
a mi alrededor amigos/as que aunque sé perfectamente que me quieren, lo cuestionan,
pero ese sería otro tema tan doloroso como la propia enfermedad y a debatir con
más precisión. Por tanto este capítulo queda abierto a posible continuación.





Ana Giner Clemente