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lunes, 9 de noviembre de 2009

El amor de los animales






Fotografía de Hachikō a avanzada edad





Hachikō, a veces conocido en japonés como 忠犬ハチ公 (Hachikō, el perro fiel), era un perro de raza Akita nacido en noviembre de 1923 en la ciudad de Odate (Prefectura de Akita, Japón). En 1924 fue trasladado a Tokio por su amo, Eisaburō Ueno, un profesor del departamento de agricultura de la Universidad de Tokio. El perro le saludaba cada día desde la puerta principal y le despedía al final del día en la cercana estación de Shibuya. Incluso tras la muerte de Ueno en mayo de 1925, Hachikō volvió cada día a la estación a esperarle, y lo hizo durante los diez años que transcurrieron hasta su propia muerte.
La devoción que Hachikō sentía hacia su amo fallecido conmovió a los que le rodeaban, que le apodaron el perro fiel. En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación de Shibuya, y el propio Hachikō estuvo presente el día que se presentó la estatua. La estatua fue reutilizada a causa de la Segunda Guerra Mundial, pero se erigió otra estatua en agosto de 1947, que aún permanece y es un lugar de encuentro extremadamente popular, tanto que en ocasiones la aglomeración de gente dificulta el encuentro. También hay una estatua similar en Odate, delante de la estación de Odate, y también se encuentra otra estatua del perro y su amo en el parque de Ueno.

Hachikō murió de filariasis en marzo de 1935. Sus restos disecados se encuentran en el Museo de Ciencias Naturales de Ueno (Tokio).

Hachikō es el protagonista de la película de 1987 Hachikō monogatari.

4 comentarios:

Mª JOSE. dijo...

Ana ,realmente conmovedora tu entrada...hemos de aprender de los animales.
Mil besos.MJ

Adolfo Payés dijo...

Gracias por compartir esta precioso.. muy necesario.

Un abrazo
Saludos fraternos

Que tengas una semana excelente.

Verónica dijo...

Una historia muy conmovedora Anita... es que adoro a los animales...

Un beso y gracias por compartirla!

Aurora dijo...

Cuánta lealtad, amor, bondad, y toda una serie de cualidades, que todos deberíamos copiar. Yo tengo un perrín se llama Jack, y te aseguro que cuantas más personas conozco, más le quiero y admiro. Ellos no saben lo q es la envidia, ni la maldad, ni el desapego, ni el dañar por dañar, ellos no entienden de falsedad. Ellos son GENIALES. Gracias por tu entrada.